Hiperobjetos

Timothy Morton introduce el concepto de hiperobjetos, que son entidades distribuidas masivamente en el tiempo y el espacio en relación con los humanos. Estas entidades incluyen vastos fenómenos como el calentamiento global, los agujeros negros y los materiales radiactivos. Morton identifica cinco características principales de los hiperobjetos: viscosidad, no localidad, ondulación temporal, fases e interobjetividad. Estas propiedades desafían las perspectivas tradicionales centradas en el ser humano y exigen una nueva comprensión filosófica y ecológica de la realidad (Morton, 2013, p. 1).

Características de los hiperobjetos #

Viscosidad #

Los hiperobjetos se “pegan” a los seres que interactúan con ellos, haciendo imposible escapar de su influencia. Este concepto subraya la naturaleza ineludible de los hiperobjetos, ya que los humanos están intrínsecamente vinculados a fenómenos como el calentamiento global a través de acciones y decisiones cotidianas (Morton, 2013, p. 27). Morton describe esto como una situación en la que “cada sujeto se forma a expensas de alguna sustancia viscosa y ligeramente envenenada” (Morton, 2013, p. 31). Explica que “cuanto más luchamos contra la sinceridad fenomenológica con nuestra razón, más pegados nos damos cuenta de que estamos”, lo que resume la naturaleza omnipresente e inevitable de los hiperobjetos (Morton, 2013, p. 36).

No localidad #

Los efectos de los hiperobjetos no se limitan a un solo lugar. Cualquier manifestación local de un hiperobjeto es simplemente una parte de su existencia más amplia, que puede abarcar grandes distancias y escalas de tiempo. Morton explica que los hiperobjetos “no son localizables como lo son las entidades en nuestra experiencia inmediata”, lo que los hace fundamentalmente diferentes de los objetos que podemos comprender y controlar fácilmente (Morton, 2013, p. 38).

Ondulación temporal #

Los hiperobjetos tienen temporalidades que difieren significativamente de las escalas humanas. Pueden persistir mucho más allá de la esperanza de vida humana, provocando impactos a largo plazo que son difíciles de percibir y comprender plenamente. Morton utiliza el ejemplo de los materiales radiactivos para ilustrar este punto, señalando que “cuanto más intentas deshacerte de ellos, más te das cuenta de que no puedes deshacerte de ellos” (Morton, 2013, p. 55).

Ajuste de fase #

Los hiperobjetos pueden aparecer y desaparecer de la percepción humana, haciéndolos visibles de forma intermitente y enfatizando las limitaciones de las capacidades sensoriales y cognitivas humanas. Morton describe la fase como una cualidad en la que “los hiperobjetos también son muy extraños. Algunos días, el calentamiento global no logra calentarme. Hace un frío extraño o hay una tormenta violenta” (Morton, 2013, p. 69). Esta variabilidad contribuye a la dificultad para comprender plenamente la naturaleza de los hiperobjetos.

Interobjetividad #

Los hiperobjetos manifiestan sus efectos a través de las interrelaciones entre varias entidades. Son detectables dentro de una red de interacciones y no mediante observación directa. Morton sostiene que los hiperobjetos “nos obligan a repensar lo que entendemos por objeto” y que exhiben una forma de existencia que es “ontológicamente anterior a nuestro sondeo conceptual” (Morton, 2013, p. 81).

El fin del mundo y la modernidad #

Morton sostiene que los hiperobjetos han provocado el fin del mundo, no en el sentido literal de destrucción planetaria, sino en el sentido conceptual. La noción tradicional de un mundo estable y antropocéntrico está obsoleta. La idea del fin del mundo, a menudo empleada en el discurso ambiental, es menos efectiva que reconocer que el mundo ya terminó con la llegada del Antropoceno y hiperobjetos como el calentamiento global y la radiación nuclear (Morton, 2013, p. 99). .

Este cambio marca el fin de la modernidad, caracterizada por el pensamiento centrado en el ser humano y el progreso tecnológico. Los hiperobjetos alteran este paradigma al revelar los límites del control y el conocimiento humanos. La comprensión de que los humanos no son los agentes centrales del significado y el valor introduce una profunda crisis existencial y filosófica (Morton, 2013, p. 134).

Conciencia y Ética Ecológica #

Morton propone que la conciencia de los hiperobjetos requiere una nueva postura ecológica y ética. Este pensamiento ecológico rechaza la noción de que los humanos estén integrados en un sistema o sean los árbitros últimos de la importancia. En cambio, adopta una perspectiva irreduccionista en la que los humanos y los no humanos son parte de una malla compleja e interrelacionada (Morton, 2013, p. 159).

Morton critica el modo ideológico dominante del cinismo, que mantiene una distancia de los objetos de crítica. Sugiere que en la era de los hiperobjetos, esta distancia es insostenible. La presencia e influencia generalizadas de los hiperobjetos exigen un compromiso más sincero con las cuestiones ecológicas y éticas. Paradójicamente, esta sinceridad está impregnada de ironía, ya que reconoce las limitaciones y enredos inherentes a la existencia humana (Morton, 2013, p. 160).

Referencias #

  • Morton, Timothy. Hyperobjects: Philosophy and Ecology after the End of the World. University of Minnesota Press, 2013.
  • Morton, Timothy. The Ecological Thought. Harvard University Press, 2010.
  • Morton, Timothy. Dark Ecology: For a Logic of Future Coexistence. Columbia University Press, 2016.
  • Morton, Timothy. Being Ecological. MIT Press, 2018.